Emotivo homenaje del Atlético a Futre tras su derrame cerebral: «Estoy emocionado, tengo ya 56 años…»
Campeón de la Copa de Europa con el Oporto en 1987, leyenda imborrable del Atlético de Madrid, con el que jugó en dos etapas (1987-1993 y 1997-98) y ganó dos veces la Copa del Rey, Paulo Futre puso este miércoles en pie el Metropolitano desde el palco, como hizo con sus carreras, sus regates y sus contraataques en el antiguo Vicente Calderón, en el homenaje que le brindaron los dos equipos de su vida, tras el infarto sufrido hace 17 días y del que ya está repuesto.
Desde el palco, el exfutbolista internacional portugués recibió el cariño de los aficionados. Volvió a sonar el clásico «Paulo, Paulo… Futre, Futre!» desde el fondo sur -ahora- del Metropolitano, mientras él saludaba, lanzaba besos, daba las gracias a toda la afición del conjunto rojiblanco en los minutos previos al comienzo del encuentro de la Champions entre el Atlético de Madrid y el Oporto.
La leyenda rojiblanca sufrió un derrame cardiovascular durante el entierro de su madre el pasado 21 de agosto y tuvo que ser ingresado de urgencia en un hospital de Lisboa. Afortunadamente, todo quedó en un susto y el exfutbolista luso está ya recuperado.
«Es increíble, no hay palabras, estoy emocionado. Tengo ya 56 años…» dijo Futre visiblemente emocionado. «Me ha pasado eso hace dos semanas…», expresó en una entrevista con Movistar+ sobre lo que le había sucedido.
«Ya dejé de fumar, no hay otra», reconoció Futre, que recibió un serio aviso.
Futre es un mito en el Atlético. El fichaje que hizo presidente del club rojiblanco a Jesús Gil y Gil, incorporado del Oporto a sus 21 años, después de impresionar al mundo con su actuación en la Copa de Europa que conquistó el conjunto portugués en 1987, se transformó en un futbolista para la eternidad del equipo, que, en aquel tramo de seis años, logró dos Copas del Rey, una con gol suyo al Real Madrid en el Santiago Bernabéu en 1992 (0-2).
Desde entonces forma parte de la colección de leyendas del Atlético, desde aquella salida en 1993 al Benfica, que lo dirigió después al Olympique Marsella, al Reggiana, al Milan, al West Ham… Y de vuelta al Atlético, en una segunda etapa, ya cerca de su retirada, a las órdenes de Radomir Antic para disputar tan solo 10 partidos en el curso 1997-98.
